Cuando el ritmo se mete dentro de nuestra piel a través de nuestras células, nuestro cuerpo se torna presente, real. Músculos, huesos y órganos participan de la comunión de todos nuestros sistemas internos para darnos Identidad. La presencia que nos confiere nuestra corporeidad se hace movimiento en las alas de la música creadora, a través de su poder, nos comunicamos con nuestro interior profundo para expresarnos libres, sinceros, humanos. La danza mueve nuestro cuerpo, y con él, nuestras emociones que salen reflejadas en la expresión de nuestro rostro, en la luz de la mirada, en la poesía que se encuentra en vivir un momento único, irrepetible, glorioso.
¡Invocamos a la alegría de vivir!
¡Que se venga con todos sus amigos!
¡Aquí estamos para ofrecerle una danza,
para mostrarle que los seres humanos,
somos divinos!
Extracto del libro “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

