Danzando en sintonía con el otro…

En ausencia de coreografía, nos entregamos a la fascinación de este momento. Con mis gestos, te atraigo; con tu presencia, me cautivas.

El encuentro con otra persona es uno de los actos más puramente humanos. La mirada, los gestos, la presencia, son los caminos del reconocimiento del uno EN el otro. Cuando nos invitamos a danzar, descubrimos sutiles maneras de comunicación y nos transformamos en un ser diferente, formado por dos cuerpos en movimiento. La invitación de la Biodanza es a danzar con el corazón, con una sonrisa cómplice, con cada célula de nuestro cuerpo, entregarse a la dicha de renacer.

En ausencia de coreografía,
nos entregamos a la fascinación de este momento.
Con mis gestos, te atraigo;
con tu presencia, me cautivas.

Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”