Cada vez que caminamos, acompasados por el sinergismo de brazos y piernas, ahorramos energía en el movimiento, facilitamos que todo nuestro ser se mueva hacia adelante, encontramos la fuerza necesaria para dar el paso siguiente hacia el encuentro de nuevos momentos, alcanzando objetivos y metas o simplemente disfrutando de un movimiento pleno de sentido.
La mirada hacia el frente, el pecho disponible, el cuerpo sereno, conforman un único momento presente, es la vida, que nos llena de alegría y de vigor, que nos habla de la pertenencia a la especie humana.
Sumergidos en la naturalidad de ser humanos,
nos dirigimos a explorar un trozo de presente.
Dando los pasos que nos sostendrán,
en el camino hacia la totalidad.
Extracto del libro “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

