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  • La levedad nos abre los caminos de la integración.

    La levedad nos abre los caminos de la integración.

    Cuando te mueves lentamente, cada célula de tu cuerpo recibe esta información de manera física y la reproduce en las otras facetas de tu vivir, se apaciguan las emociones, se dulcifica el intelecto, se equilibran los instintos, en un efecto en cadena que hace plena la vivencia propuesta en Biodanza. Dancemos en la lentitud y en la levedad procurándonos posibilidades ciertas de integración.

    Etéreos como la suavidad,
    livianos como nubes de verano,
    gentiles como una caricia,
    brillantes como la luna de abril.

    Extracto del libro “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • En brazos de la melodía, nos reencontramos con la sensibilidad.

    En brazos de la melodía, nos reencontramos con la sensibilidad.

    Cada vez que movemos nuestro cuerpo con los dulces acordes de la melodía musical, dibujamos un encuentro de colores particulares desplegados en armoniosos destellos de luz. Con el toque de nuestras manos, invitamos al otro a compartir la alegría de estar vivos. Al son de nuestra mirada sincera, nos unimos en la delicadeza del momento presente. Se estremecen las máscaras, se dulcifican las armaduras, renace el corazón. Nos transformamos en sutileza, nos elevamos del suelo en una danza de ángeles, un regocijo para la vista, un regalo para la creación.

    Embelesados, descubriéndonos,

    nos deslizamos sobre delicadas nubes de realidad.

    Entre pasadizos secretos, con suaves movimientos,

    dibujamos la historia de nuestra vida.

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • Nuestra presencia es parte importante de la identidad.

    Nuestra presencia es parte importante de la identidad.

    En el acto de exaltar mi presencia, implícitamente agradezco ser parte de la raza humana. Cada célula de las que componen el alma de mi ser, brilla con una intensidad diferente. Se trasparentan los muros, se aligeran las cargas ancestrales, se establece un vínculo con la naturaleza, un pacto sagrado con la existencia.
    En cada paso, miras adelante con coraje sereno, con pasión, con alegría, experimentando el placer de estar vivo. Inmerso en la paz de poder mostrar que lo sagrado reside en tu interior desde antes de nacer, que la luz de tu mirar se intensifica al enamorarte de ti mismo, que este acto de amor se transmite a los demás de manera natural y profunda, en una alianza con la especie.

    Somos creadores de luz,
    y nos hacemos reales al compartirla con los demás.
    Somos seres sagrados, nacimos así.
    Somos parte de una estrella, desde el principio de
    los tiempos.

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • Moviéndonos en la gracia, la levedad, la potencia de la ascensión y la armonía es como llamamos a la Garza.

    Moviéndonos en la gracia, la levedad, la potencia de la ascensión y la armonía es como llamamos a la Garza.

    Elevándonos en vuelo ligero y grácil, vamos cambiando la manera de ver una situación cotidiana. Abriendo nuestro pecho hacia los espacios, es como conseguimos encumbrarnos a las alturas en donde es posible ver totalidad. Ascendiendo lentamente, vamos cambiando el punto de vista, vamos logrando la visión desde las alturas, en donde todo tiene otro cariz, se alivianan pesadas cargas, se liberan tensiones, se aligeran las rigideces de la razón. En la calma y la serenidad del vuelo gentil de nuestra garza, es como encontramos caminos insospechados de bienestar, de sosiego interior, de paz.

    Desde aquí cambian los colores, las formas.
    La serenidad, me acaricia con suaves mantos
    transparentes.
    La inspiración toca mis fibras más sutiles,
    llega la alegría.

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • Comunicándonos a través de un sutil contacto

    Comunicándonos a través de un sutil contacto

    Encontramos acuerdos sinceros con nuestro semejante. Confiamos en la especie.

    De la sensibilidad y de la ternura se nutre nuestro mas profundo sentir. A través del contacto grácil de los dedos índices de nuestras manos, entramos en profunda comunión, nos convertimos en un solo cuerpo que viaja sobre suspiros de seda, que danza en la armonía de la unión. 

    Cuando nos comunicamos en la sutileza, descubrimos nuevas maneras de encontrarnos, solidarias e intensas experiencias compartidas en la ligereza de un movimiento sin fin. Dibujamos una obra maestra con el movimiento de nuestro cuerpo, hacemos que este momento sea único.  Damos un paso más hacia el paraíso.

    Aunamos sensibilidades,
    nos deleitamos en la presencia del otro.
    Creamos espacios de dialogo silencioso,
    inventando caminos para amar.

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza