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  • Expresando con nuestro rostro y nuestro cuerpo, abrimos caminos de sensible apertura.

    Expresando con nuestro rostro y nuestro cuerpo, abrimos caminos de sensible apertura.

    La expresión de nuestro rostro es el reflejo de nuestro interior, así como también lo es, el expresar con nuestro cuerpo. Cada movimiento producto de la conexión de un estímulo musical con nuestra emoción, nos habla de nuestros límites, de nuestros miedos, de nuestros deseos y sueños, nos habla del amor que reside en nosotros, de la luz que se encuentra dentro, nos habla de nuestra sacralidad. Cada vez que nos permitimos expresarnos, damos un paso hacia el encuentro con la paz, suavizamos nuestras rigideces, hacemos transparentes nuestros límites, creamos y ampliamos los espacios para la comunicación sincera, para expandir nuestra luz y extenderla con hilos transparentes, hasta las estrellas.

    Vamos aligerando el cuerpo en la danza,
    lubricando los enmohecidos engranajes,
    ahuyentando los miedos,
    confiando en nuestra presencia

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • A través del ritmo y de la expresividad abrimos canales hacia nuestra identidad.

    A través del ritmo y de la expresividad abrimos canales hacia nuestra identidad.

    Cuando el ritmo se mete dentro de nuestra piel a través de nuestras células, nuestro cuerpo se torna presente, real. Músculos, huesos y órganos participan de la comunión de todos nuestros sistemas internos para darnos Identidad. La presencia que nos confiere nuestra corporeidad se hace movimiento en las alas de la música creadora, a través de su poder, nos comunicamos con nuestro interior profundo para expresarnos libres, sinceros, humanos.  La danza mueve nuestro cuerpo, y con él, nuestras emociones que salen reflejadas en la expresión de nuestro rostro, en la luz de la mirada, en la poesía que se encuentra en vivir un momento único, irrepetible, glorioso.

    ¡Invocamos a la alegría de vivir!
    ¡Que se venga con todos sus amigos!
    ¡Aquí estamos para ofrecerle una danza,
    para mostrarle que los seres humanos,
    somos divinos!

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • Danzando en sintonía con el otro…

    Danzando en sintonía con el otro…

    El encuentro con otra persona es uno de los actos más puramente humanos. La mirada, los gestos, la presencia, son los caminos del reconocimiento del uno EN el otro. Cuando nos invitamos a danzar, descubrimos sutiles maneras de comunicación y nos transformamos en un ser diferente, formado por dos cuerpos en movimiento. La invitación de la Biodanza es a danzar con el corazón, con una sonrisa cómplice, con cada célula de nuestro cuerpo, entregarse a la dicha de renacer.

    En ausencia de coreografía,
    nos entregamos a la fascinación de este momento.
    Con mis gestos, te atraigo;
    con tu presencia, me cautivas.

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • Moviéndonos en la gracia, la levedad, la potencia de la ascensión y la armonía es como llamamos a la Garza.

    Moviéndonos en la gracia, la levedad, la potencia de la ascensión y la armonía es como llamamos a la Garza.

    Elevándonos en vuelo ligero y grácil, vamos cambiando la manera de ver una situación cotidiana. Abriendo nuestro pecho hacia los espacios, es como conseguimos encumbrarnos a las alturas en donde es posible ver totalidad. Ascendiendo lentamente, vamos cambiando el punto de vista, vamos logrando la visión desde las alturas, en donde todo tiene otro cariz, se alivianan pesadas cargas, se liberan tensiones, se aligeran las rigideces de la razón. En la calma y la serenidad del vuelo gentil de nuestra garza, es como encontramos caminos insospechados de bienestar, de sosiego interior, de paz.

    Desde aquí cambian los colores, las formas.
    La serenidad, me acaricia con suaves mantos
    transparentes.
    La inspiración toca mis fibras más sutiles,
    llega la alegría.

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza”

  • Comunicándonos a través de un sutil contacto

    Comunicándonos a través de un sutil contacto

    Encontramos acuerdos sinceros con nuestro semejante. Confiamos en la especie.

    De la sensibilidad y de la ternura se nutre nuestro mas profundo sentir. A través del contacto grácil de los dedos índices de nuestras manos, entramos en profunda comunión, nos convertimos en un solo cuerpo que viaja sobre suspiros de seda, que danza en la armonía de la unión. 

    Cuando nos comunicamos en la sutileza, descubrimos nuevas maneras de encontrarnos, solidarias e intensas experiencias compartidas en la ligereza de un movimiento sin fin. Dibujamos una obra maestra con el movimiento de nuestro cuerpo, hacemos que este momento sea único.  Damos un paso más hacia el paraíso.

    Aunamos sensibilidades,
    nos deleitamos en la presencia del otro.
    Creamos espacios de dialogo silencioso,
    inventando caminos para amar.

    Extracto del libro  “La danza de la vida, una visión poética de los ejercicios de Biodanza